Historia de los caballos

Seguramente te has  preguntado ¿cuál fue el origen de los caballos? Como parte de lo que deseas saber sobre su historia. Este  majestuoso animal, que siempre estuvo vinculado a nuestra sociedad en sus inicios como medio de transporte de los ejércitos de la antigüedad, y en la actualidad se continúan utilizando en las zonas donde los terrenos más agrestes no permiten el uso de maquinarias.

En esta oportunidad conocerás de forma amena la historia de los caballos, desde ¿Cuál fue su origen?, la clasificación, evolución, su llegada a los distintos continentes y  vinculación con el hombre.  

La historia del caballo: cuáles son sus orígenes  

Hace 55 millones de años vivía en la tierra un pequeño animal, llamado Eohippus, que puede ser considerado ancestro más antiguo de los actuales ponis y caballos, de hecho de él proviene la familia de los équidos: caballos, asnos y cebras.

El Eohippus era más o menos tan pequeño como un zorro y se alimentaba principalmente de hojas, arbustos pequeños y frutas. 

Este era un animal bastante que acostumbraba a movilizarse, hasta el punto de que, cuando las tierras aún estaban unidas en un solo bloque, se extendió por casi todas partes.

Con el paso de los siglos y la evolución de las condiciones geoclimáticas de la tierra, el pequeño Eohippus modificó lentamente sus características. Las patas se alargaron para hacer frente a desplazamientos en zonas cada vez más extensas y escapar de los depredadores, mientras que el suelo rígido de las praderas y de las estepas favoreció el desarrollo del único dedo central que, poco a poco, se convirtió en un solo casco tal y como hoy lo conocemos a día de hoy.

De esta manera, en las diferentes épocas históricas, el Eohippus se transformó en Mesohippus, Parahippus, Merychippus y finalmente en Pilohippus, que se asemejaba mucho a los ponis de nuestros tiempos y representa el último eslabón de la cadena evolutiva que originó el équido, padre directo del caballo.

Finalmente aparece el Equus, hace un millón y medio de años en Norte América y se extendió a Europa y Asia, se desarrollo en cuatro tipos diferentes de caballos prehistóricos que dieron lugar, gracias a los diferentes  cruces y adaptaciones ambientales, a las razas tal y como las conocemos hoy en día.

Clasificación de los caballos

Los caballos domésticos fueron clasificados en 1758 como «Equus caballus». Cuando se demostró que los caballos domésticos de hoy en día y su extinto antepasado silvestre, clasificado como Equus ferus o caballo salvaje, pertenecían a la misma especie, por lo que se debía marcar un único nombre científico.

Por norma general, en ese aplicaría el principio de prioridad utilizado en la nomenclatura científica, que establece que el primer nombre que se haya registrado debe seguir siendo el nombre específico, siendo el más antiguo caballus.

Pero la Comisión Internacional de Nomenclatura de los Zoo dictaminó en 2003 que los caballos de hoy, al igual que otras 17 especies domesticadas, deberían ser nombrados como sus variedades silvestres extintas, Equus ferus.

Para evitar de esta forma, la paradoja de que las cepas silvestres anteriores fueran nombradas como subespecies de sus crías. Por lo tanto, el nombre específico que prevalece para los caballos de hoy en día es Equus ferus, el término caballus se utiliza como trinomio para designar a la subespecie doméstica.

Teniendo esto claro, debo decirte que los caballos se clasifican dentro del orden de los perisodáctilos, pertenecientes a la familia de los caballos, a la que también pertenecen los asnos, las cebras, entre otras especies que se aparean para pertenecer a todos al único género superviviente, Equus.

Evolución de los caballos su aparición en América

La evolución del caballo puede seguirse a través del registro fósil hasta llegar a Hyracotherium (Eohippus), un pequeño mamífero herbívoro que vivió durante el Eoceno, hace 55 millones de años en Norteamérica.

Se supone que todos los caballos, incluido el género Equus, descienden de él. El Hyracotherium tenía un tamaño que oscilaba entre los 20 y los 50 cm de altura, con cuatro dedos en las patas delanteras y tres en las traseras, cada uno de los cuales terminaba en una uña, no en una pezuña, como ocurre actualmente.

La evolución posterior del Hyracotherium hizo que aumentara su altura hasta 115 cm y perdiera los dedos para convertirse en mono dáctilo, es decir, con un solo dedo.

Durante el Oligoceno, las especies americanas dieron paso al género Mesohippus, del tamaño de una gacela, que solo tenía tres dedos en las patas delanteras y ya tenía pies en forma de pezuña.

Algún tiempo después, en el Mioceno, Mesohippus sucedió a Hypohippus y Anchitherium.

Otros descendientes de Mesohippus fueron Miohippus y Merychippus.  Entre los descendientes de Merychippus estaba Hipparion, que durante el Plioceno se trasladó y expandió de Norteamérica a Eurasia.

Domesticación del caballo y su relación con el hombre

Seguro te surge la duda, ¿cuándo se conocieron el caballo y el hombre? Bueno, un punto de inflexión importante en la relación entre el hombre y el caballo es la domesticación de estas razas primitivas ocurrió alrededor del año 4.000 a.C.

Desde hace algunos milenios el hombre había domesticado el buey, la oveja, la cabra, el cerdo y el perro, pero los caballos eran mucho más difíciles de llevar debido a su velocidad, así que comenzó a criarlos en recintos y pronto se dio cuenta de que eran animales muy dispuestos a ser domesticados.

Por lo tanto, la amistad entre el hombre y los caballos nació hace más de 6.000 años. Desde entonces, los caballos se han utilizado para trabajar la tierra, levantar pesas y como medio de transporte.

Como has visto, el caballo que existía hace millones de años atrás no es nada parecido al actual, esto debido principalmente a los distintos cambios y adaptaciones que tuvo que hacer este, para poder sobrevivir a sus depredadores y en ocasiones se vio forzado a evolucionar por los aspectos climáticos del planeta.